Hay Salida: Abriendo la puerta a la conversación sobre abuso sexual

Por: Péchela Gaudiano Rovirosa

Últimamente y gracias al movimiento que ha sido el #metoo y time´s up! la conversación sobre el abuso sexual ha ido tomando fuerza. A finales de 2017, se expusieron las decenas de casos de agresión y abuso de poder contra mujeres por parte del productor Harvey Weinstein, quien se aprovechaba de su situación de poder para obligar a diferentes mujeres a hacer cosas degradantes y convertirse, así, en víctimas de distintas agresiones físicas, psicológicas y sexuales como violación. Una investigación publicada en The New York Times reveló el sistema Weinstein que muchos hombres aplicaron durante años para aprovecharse de la vulnerabilidad de una mujer una vulnerabilidad social mas que física y de como hay todo un sistema detrás de estos hombres con poder que han tapado durante años situaciones de abuso y hostigamiento sexual a las mujeres. Y el ejemplo del magnate productor Harvey Weinstein es un ejemplo de muchos, a lo mejor su caso en especial abrió la puerta de la conversación pero la violencia sexual que viven a diario miles de mujeres se da en todos los espacios y en todos los niveles.

Las redes sociales han contribuido para darle una voz a muchas víctimas que por años se mantuvieron calladas. Como cualquier movimiento social, el #metoo ha tenido sus retractores, hay quienes dicen que le resta credibilidad que alguien acuse a través de redes sociales y en ocasiones desde el anonimato. Pero aquí el punto central es que sin duda ha servido para tener una conversación más abierta y abrir los ojos ante la violencia sexual cotidiana que sufrimos las mujeres y que en muchas ocasiones ha sido tolerada por la misma sociedad patriarcal en la que vivimos y que tienen que ver con muchos factores sociales que minimizan muchas conductas cotidianas que parecen “inofensivas” y otras que no parecen tan “inofensivas” pero las dejamos pasar porque como mujeres a veces sentimos que es lo que viene con el paquete y que tenemos que aguantar, y como hombres piensan que tienen derecho por que son hombres. Todo esto tiene que ver con lo que conocemos como acoso y hostigamiento sexual, y ojo, no son lo mismo y hay que aprender a diferenciar entre una y otra.

Acoso Sexual: “es una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos”.

Es decir, sin importar si fue sólo en una ocasión, el acoso se da en la relación laboral, profesional y en espacios públicos. (Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia).

Hostigamiento Sexual: El hostigamiento sexual es el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva”. Es decir, aquí hablamos de una relación subordinada. (LGAMVLV).

Ya habiendo definido éstas dos formas de abuso ahora sería importante contestar la pregunta ¿por qué hablan ahorita? ¿por qué tantas víctimas permanecen calladas tantos años? Contestar estas preguntas NO es fácil ni las cosas son tan blancas o negras.

Las víctimas de violencia sexual y en especial de acoso y hostigamiento se han quedado calladas en primer lugar porque en todos los casos se ejerce el poder, poder que tienen los agresores, casos en donde las víctimas no encontraron una voz y prefirieron callar, casos en los que ni siquiera dimensionan que lo que están viviendo es un tipo de violencia sexual. Se preguntan si no estarán exagerando, dejan pasar ciertas conductas por miedo a ser tachada como exagerada, miedo a alzar la voz y a decir basta, a las mujeres se nos ha enseñado a callar. No podemos negar que sigue existiendo una cultura de encubrir casos de abuso y hostigamiento, lo vemos en las universidades, en las escuelas, en el espacio laboral, en las calles, en el transporte público. No por nada hemos tenido que llegar a tal extremo de tener que armar políticas públicas de vagones y taxis rosas. Parte del problema que “permiten” este tipo de delitos son: el factor de género en el que las mujeres son vistas como un objeto sexual, la impunidad en la resolución de los casos y la falta de sensibilidad de la gente. La ONU señala que a nivel mundial cada 13 segundos una mujer sufre algún tipo de abuso sexual y en México el 34.3 por ciento de las han experimentado algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida y 93.4 por ciento de personas del sexo femenino que ha sido objeto de violencia física o sexual en el ámbito comunitario no presentó una queja o denuncia ante ninguna autoridad.

Pachela Gaudiano Rovirosa
Presidenta de la Asociación Civil Hay Salida

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