Hay Salida: Nuevas Masculinidades

Por: Pachela Gaudiano Rovirosa

En México el 68 % de las mujeres que viven violencia la viven a manos de sus parejas. ¿Por qué se habla siempre o casi siempre de la violencia que ejerce el hombre sobre las mujeres? Porque es el hombre quien más frecuentemente ejerce la violencia de pareja y por lo tanto podríamos decir que tiene sometida en muchos aspectos tanto visibles como invisibles a la mujer.

Todo esto tiene que ver con la construcción social de roles de género que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida, en el caso particular de los hombres la masculinidad se forma en el ámbito social igual que la feminidad de las mujeres, pero con la diferencia de que vivimos en un mundo en el cual las instituciones son patriarcales y por lo tanto cuando los hombres llegan a estructurarse en las instituciones masculinas pues el mensaje es la dominación masculina.

¿A qué me refiero con instituciones patriarcales? Cuando hablo de instituciones específicamente me refiero a los espacios en los cuales nos desarrollamos socialmente, familia, escuela, religión y medios de comunicación. Y patriarcales porque son dominadas por hombres, patriarcado se refiere “al predominio de la autoridad que ejerce la figura del hombre sobre un grupo de personas o sociedad, específicamente sobre las mujeres y los niños”.

Hagamos un ejercicio sencillo de reflexión para poder visualizar esto; dentro del proceso de socialización las ideas que van adquiriendo sobre las diferencias adquiridas sobre ser hombre o mujer les permiten establecer alianzas con otros hombres y esto les brinda oportunidades que la misma sociedad crea, esto por ejemplo en cuanto al mayor acceso a oportunidades laborales, al dinero, bienestar, etc., pueden cambiar de trabajo con mayor facilidad, con poca preparación pueden obtener mayores ingresos económicos, a la compra de bienes, pueden tener mayor libertad para estar en la calle a cualquier hora, etc. Esto les brinda un poder cotidiano en el cual se van estableciendo marcadas diferencias en su relación con las mujeres y por lo tanto una falta de equidad. En lo público son más los hombres que cuentan con un grado de estudios mayor, mejores salarios, mejores puestos y en general un beneficio superior al de las mujeres. Si los hombres pudieran ver y reflexionaran esto se darían cuenta de que muchos de sus privilegios se sustentan en la posición de subordinación que a las mujeres socio-culturalmente se les ha asignado y ello genera una dinámica de desigualdad.

En lo privado también los privilegios masculinos son muy evidentes esto por ejemplo en las actividades de casa, cuidado y crianza de los hijos/as, etc., son roles que socialmente se asignan a las mujeres y los hombres cubren un rol básicamente proveedor.

Vamos a decir que estos privilegios los vemos como «natural», no podemos negar que vivimos en una sociedad en la cual las mujeres son vistas como para «servirle» al hombre de distintas maneras, y si bien a lo mejor incomoda de entrada que lo haga evidente hablemos de que en el fondo esto es cierto, solo necesitamos ser reflexivos reflexivas al respecto. Así que, lo que dicen los medios de comunicación, los que se enseña en la escuela, las opiniones de las y los compañeros del trabajo, nuestra vida familiar va recreando y creando la identidad de género en las personas.

Y sin querer sonar radical, si cada un@ de nosotr@s echamos una mirada reflexiva a nuestra vida, por más moderna o poco machista que nos consideremos el punto es que vemos como «natural» la dominación del hombre en el mundo lo que ha generado desigualdad de género y violencia ya que se naturalizan estas acciones.

La formación de la masculinidad es aprendida y hoy en día existen muchas maneras de relacionarnos y de lo que se trata es de erradicar la violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus formas y expresiones; esto únicamente se logrará cuando mujeres y hombres empecemos a vernos y a tratar realmente como iguales y cuando se deje de ver a la mujer como alguien que está al «servicio del hombre» en cualquier escenario, psicológico, físico o sexual. Es tiempo de reeducarnos y de reflexionar sobre el papel que jugamos dentro de nuestro mundo social. Quiero terminar aclarando que no es mi intención satanizar la masculinidad, simplemente quiero echar luz a una realidad y que es a partir de esa realidad que el hombre violenta a su pareja de distintas maneras. L@s invito a que la próxima vez que estén en una fiesta, reunión o comiendo en casa se fijen ¿quién sirve?, ¿a quién están atendiendo?, ¿qué rol juegan las mujeres y cual los hombres?, ¿quién come a lo último?, ¿quién come primero? ¿quién está a cargo de las y los hijos?

Pachela Gaudiano Rovirosa
Presidenta de la Asociación Civil Hay Salida

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