Caficultores indígenas, sumidos en la pobreza

México es el onceavo productor de café a nivel mundial con un valor en el mercado externo de casi 685 mil millones de pesos, aunque de manera paradójica, los productores de este aromático y miembros de la cadena productiva, en su gran mayoría comunidades indígenas, se mantienen sumidos en la pobreza y marginación, situación que se ha agravado con el impacto de la pandemia por el Covid.

Falta de apoyo gubernamental, plagas, bajos precios y la incursión de grandes conglomerados (combinación de dos o más empresas) han sumergido a los productores de café en México en una profunda crisis, misma que se ha intensificado con la pandemia de Covid-19.

En la actualidad, las fincas cafetaleras son muy distintas de las grandes plantaciones del pasado: el censo agrícola más reciente registró 515.000 productores, el 85% de ellos eran indígenas y el 95% cultivaba menos de tres hectáreas.

Es decir más de 430 mil productores de café son indígenas pobres que venden su café a precios muy baratos a las grandes empresas trasnacionales que son las que verdaderamente reciben millonarias ganancias por la comercialización del café mexicano.

“En toda la industria del café, los productores pequeños e indígenas son los más vulnerables”, advierte una investigación del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), de la Cámara de Diputados

El documento advierte que los productores de café en México en su mayoría carecen de los más elementales servicios, lo que los convierte en población de alto riesgo, no solo por la edad promedio de los cafeticultores, sino además por la carencia de servicios de salud sobre todo los cafeticultores que viven en el sureste del país.

El Programa de Rescate del Sector Cafetalero, admite el desplome de la producción y la marginación en que viven las poblaciones dedicadas a ese cultivo, y los productores advierten que el subsidio de 5 mil pesos anuales por productor que les otorga el gobierno de la Cuarta Transformación “está lejos de ser una política pública que involucre financiamiento, asistencia técnica, logística de mercados e incentivos al consumo de la bebida”.

En México, la gran mayoría de los caficultores son pequeños productores con predios de una hectárea o menos, de regiones con pueblos originarios y con alta biodiversidad, quienes, por lo general, no migran y de manera familiar atienden las labores en sus plantaciones

Nueve de cada 10 cafeticultores son de pequeña escala, es decir tienen menos de 2 hectáreas y el 65 % pertenecen a municipios con población indígena y de ellos 37 % son mujeres.

Actualmente, el estado de Chiapas el que más aporta a la producción nacional de café, luego le siguen Oaxaca, Veracruz y Puebla.

De esta forma, existen 504 mil productores que cultivan café en 15 entidades federativas y 480 municipios.

Los principales productores medido en sacos de café son los estados de Chiapas con 1,675,115.; Veracruz con 1,029,374; Oaxaca con 481,548 y Puebla con 307,731 sacos de café, Es decir, entre el estado de Chiapas y Veracruz producen el 70 % de la producción total nacional.

Del total de exportaciones mexicanas de café el 53.85% se destina a Estados Unidos; el volumen restante, a países miembros de la Unión Europea y a otros como Japón, Cuba y Canadá.

El valor en el mercado de este aromatizante ha crecido a una tasa anual de 10.1 por ciento entre el año 2009 y 2019 pasando de 5,282.19 millones de pesos (mdp) a 13,853.4 mdp para el cierre de 2019.

Sin embargo, la gran mayoría de los 509 mil productores de café de los cuales viven en condiciones de pobreza en sus tres hectáreas en promedio donde siembran este aromático.

Empresas trasnacionales especializadas encontraron un filón en el mercado de café soluble que ha aprovechado para su beneficio y en perjuicio de los productores mexicanos en su mayoría comunidades indígenas.

En México no había café robusta, pero la incursión de esas empresas trasnacionales incentivaron la producción de ese tipo de café y ahora la producción de ese aromático es del 43%, lo que ha alterado los precios, afectando a los pequeños productores.

Por ello, hay una propuesta para que al café se le incorpore al sistema de precios de garantía de modo que sea el gobierno el que acapare el producto, una cotización por arriba del mercado y lo entregue a Liconsa. De esa manera se beneficiaría a pequeños productores y a la población en general.

PLAGAS

Además, la cafeticultura vive una grave situación, como resultado de los bajos precios del café agudizado por la nueva presencia de la plaga de la roya, no obstante, no es la única plaga ya que los cafetos también se ven afectados por plagas como la broca del fruto, el minador de la hoja, el piojo harinoso del follaje y de la raíz, barrenador del tallo y la araña roja, lo que está afectando a los cafetales.

Este escenario puede provocar que los productores de café pierdan la esperanza en su producto y abandonen o desatiendan su cafetal, pero tampoco tienen opciones productivas.

La Asociación Civil Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC). ha difundido el estudio y las propuestas sobre los productores de café a escala mundial donde se asevera que no hay crisis en el mercado del grano, ya que es una industria muy rentable cuya producción, ventas, consumo y precios a los consumidores suben constantemente.

Ello aunque a los caficultores se compra el aromático por debajo de los costos de producción.

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