Joel Rubio/Villahermosa
La señora Romualda López Díaz es una verdadera guardiana de la tradición culinaria de Tabasco. Su puesto en el mercado José María Pino Suárez es conocido por su delicioso pozol, pero es también una experta en la elaboración de dulces típicos de la región que podría decirse están en riesgo de desaparición.
Originaria de Nacajuca, esta mujer ha sacado a tres generaciones adelante gracias a su trabajo. Lo que su abuela y madre le enseñaron, el sazón de la comida tabasqueña, la elaboración artesanal del pozol y de los dulces típicos de Tabasco, han sido sus armas ante la vida.
Romualda ofrece dulces como el nance, la papaya, el limón real, el melocotón, la oreja de mico y la leche quemada, entre otros. Cada uno de estos dulces es un reflejo de la rica herencia cultural de Tabasco y de la dedicación y pasión por la cocina tradicional.
“Las mujeres podemos hacerlo todo, ya lo hemos demostrado, ahora hay que seguir adelante y no echarse para atrás, somos el pilar de la familia y hay que ponerle todos los kilos a lo que hacemos”, comenta en una plática con Novedades de Tabasco.
La señora Romualda es un ejemplo de cómo la tradición y la cultura pueden ser preservadas y compartidas a través de la comida. Su legado es un tesoro para la comunidad y un recordatorio de la importancia de mantener vivas las tradiciones culinarias de nuestra región.

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