En auge la ruta de aventura por la Sierra

Mochileando por Tabasco

Joel Rubio / Tacotalpa

Salir de Villahermosa y adentrarse en la Sierra tabasqueña es descubrir otro rostro del estado: uno verde, salvaje y lleno de aventura. En Novedades de Tabasco recorrimos una de las rutas de turismo extremo que más auge ha ganado en los últimos meses, el trayecto que va de la Villa Oxolotán al Ejido Cuitláhuac, en Tacotalpa, justo en los límites con Chiapas.

El viaje comienza en Villahermosa rumbo a Tacotalpa hasta llegar a la comunidad de Cuitláhuac, a unos cinco minutos de Oxolotán. Ahí arranca la verdadera diversión. Dejamos el pavimento atrás para tomar una brecha de terracería que trepa la montaña, un camino agreste por el que solo pasan vehículos 4×4, motocicletas todoterreno y senderistas experimentados. Es precisamente esa rudeza lo que le da su encanto y exclusividad.

No es casualidad que moto clubes de Villahermosa y Chiapas, equipos 4×4 y grupos de caminantes hayan adoptado este paraje como su destino favorito. Los paisajes son de película: una montaña inmensa, tupida y profunda que conquista a cualquier amante de la naturaleza.

Atractivo en las venas de la montaña

El gran secreto de la ruta son sus dos túneles escondidos en Cuitláhuac, en plena frontera estatal. El primero está exactamente en la línea divisoria y fue construido por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para conectar ambos estados. Es una estructura imponente de concreto en medio de la selva, parada obligada para la foto del recuerdo.

El segundo túnel se esconde una hora adentro, caminando rumbo a la comunidad El Shotal. Para llegar hay que cruzar un cañón natural con el río rugiendo abajo y una vista brutal de toda la Sierra.

Pero este camino no es solo adrenalina pura; también funciona como un santuario natural. Durante el trayecto es fácil ver aves endémicas como tucanes, loros y carpinteros. Con un poco de suerte, la selva regala destellos de su fauna con tepezcuintles, monos aulladores o alguna serpiente cruzando el sendero.

Uno de los puntos más altos del recorrido es un mirador natural desde donde se divisa, imponente, el Cerro La Campana, uno de los gigantes de la zona. Es el escenario perfecto para sacar la cámara y capturar la postal definitiva de Tacotalpa.

El mejor consejo para disfrutarlo al máximo es madrugar. Si llegas entre las seis y las ocho de la mañana, la magia hace lo suyo: las nubes se quedan abajo, abrazando la montaña. Literalmente puedes caminar sobre ellas mientras la neblina cubre el cañón en un espectáculo que ya dio de qué hablar en las redes sociales.

Ahí arriba, el silencio solo se rompe con el murmullo del río y el canto de las aves. Muchos van a practicar senderismo, otros a acampar, y unos más simplemente a disfrutar de un rincón que atrae por su belleza virgen, sin necesidad de grandes comodidades turísticas.

A solo hora y media de Villahermosa, la ruta de Oxolotán a Cuitláhuac se consolida como el escape ideal para quienes buscan desconectarse del mundo y conectar con la aventura.

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