Los equipos de rescate continúan buscando supervivientes entre el barro y los escombros, seis días después del devastador alud provocado por el derrumbe de un glaciar.
Redacción
El deslave ocurrido en el Himalaya entre Nepal y China dejó al menos 1,003 muertos, mientras que 4,462 personas permanecen desaparecidas, según el balance provisional de las autoridades de ambos países.
Seis días después del gigantesco alud provocado por el derrumbe de un glaciar, los equipos de emergencia continúan trabajando entre el barro y los escombros en busca de posibles supervivientes.
Las autoridades contabilizan 987 fallecidos en Nepal y 16 en China. Sin embargo, el número de víctimas podría aumentar debido a la gran cantidad de personas que continúan desaparecidas.
Rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros
En Nepal, los equipos de rescate concentran sus esfuerzos en varios túneles donde podrían haberse refugiado alrededor de un centenar de trabajadores que participaban en obras de represas y centrales hidroeléctricas.
Con apoyo de explosivos, equipos de perforación y excavadoras, los rescatistas han conseguido abrirse paso en algunos de estos lugares, aunque hasta ahora solo han recuperado algunos cuerpos.
Especialistas de India, China y Corea del Sur también se han sumado a las labores de emergencia.
En el distrito de Nuwakot, los equipos continúan retirando toneladas de escombros de las comunidades que quedaron sepultadas bajo el lodo.
Del lado chino, más de 2,000 socorristas participan en las labores de rescate y en la recuperación de las comunicaciones en las zonas afectadas. Una de sus principales tareas es reabrir la carretera que conduce al puesto fronterizo de Gyirong, entre China y Nepal.
Casi 4,500 personas siguen desaparecidas
Del total de desaparecidos, 3,916 corresponden a Nepal y 546 al Tíbet.
Entre ellos se encuentran cientos de turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros. En Nepal hay 583 extranjeros desaparecidos, procedentes de más de 30 países, mientras que en China se reportan 261, provenientes de 23 naciones.
Solo en Nepal, 639 personas que trabajaban en centrales hidroeléctricas o en obras de represas permanecen desaparecidas.
La magnitud de la tragedia también ha obligado a las autoridades nepalesas a enfrentar morgues saturadas. El domingo autorizaron el entierro de algunas víctimas por razones sanitarias, incluso antes de completar formalmente su identificación.
Familias continúan buscando a sus seres queridos
En Katmandú, familiares de las personas desaparecidas acuden a hospitales para colocar fotografías de sus seres queridos y tratar de obtener información sobre su paradero.
En el distrito de Gyirong, en China, también se realizaron ceremonias en memoria de las víctimas, con la participación de rescatistas, autoridades y habitantes.
Mientras tanto, en el estado indio de Uttar Pradesh, las autoridades informaron del hallazgo de 17 cadáveres arrastrados por la corriente a varios kilómetros del lugar de la catástrofe. Las labores para identificarlos continúan.
La tragedia también ha provocado una disputa sobre el número de víctimas en territorio tibetano. Grupos independentistas tibetanos acusan a China de minimizar deliberadamente el balance, mientras que Pekín rechazó las acusaciones y las calificó como una campaña de difamación y sensacionalismo.
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