Protegen el hogar del mono saraguato

Don Bernardo escucha el sonido de los monos aulladores desde que nació, hoy a sus 85 años sigue cuidando de sus fieles compañeros.

Alberto Tejero/Villahermosa

En Villahermosa, la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) enfocada en monos saraguatos, preserva la integridad de estos seres vivos. El terreno ubicado en la ranchería Boquerón pertenece a Bernardo Mendoza Llergo, médico veterinario de profesión, quien tras 39 años dando clases se jubiló para dedicarse a cuidar de los monos saraguatos.

Esta semana se celebra el Día Mundial de los Primates, especie que forma parte importante del ciclo ecológico del estado.

Desde pequeño, Bernardo Mendoza ha convivido con los primates y demás especies animales de la zona, las cuales lo motivaron a estudiar la carrera de Veterinaria. Con una extensión de 17 hectáreas, en su mayoría compuestas por selvas, el ecosistema sirve de hogar ideal para los monos, ya que se alimentan de los diferentes frutos y hojas que componen el lugar.

El mono aullador, nombre con el que también se le conoce a este espécimen, se caracteriza por el fuerte sonido que emite entre la selva, el cual se escucha a grandes distancias, asimismo es una especie que es un 80% herbívoro y 20% frugívoro.

En el bioparque no se interactúa directamente con la especie, ni se le tiene confinada, la labor de la familia reside únicamente en el cuidado del terreno de incidentes externos como lo son incendios forestales, invasores y accidentes.

El registro como UMA se obtuvo en 2018 luego de un estudio de la biodiversidad, debido a que don Bernardo siempre supo que el terreno se destinaría a la investigación y conservación.

En un inicio el lugar funcionaba como una hacienda cacaotera, la cual perteneció a la familia de don Bernardo desde la época del porfiriato. Con una extensión original de 100 hectáreas, fue reduciéndose con el paso del tiempo debido a que se fue repartiendo en forma de herencia entre sus tíos y primos.

Actualmente cuenta con una extensión de 17 hectáreas, la cual está siendo alcanzado por la mancha urbana de la ciudad. Esta situación ha expuesto a los especímenes a accidentes que atentan contra su salud, por lo que son rescatados por don Bernardo y sus hijos.

María Dolores Mendoza Ochoa, hija de don Bernardo, compartió que el recinto ecológico necesita de constante vigilancia ante las diferentes amenazas que enfrenta, junto al apoyo de Rosalba Zurita Ruiz hija del encargado original del terreno, logran cumplir dicha función.

Mendoza Llergo destaca que sus hijos comparten la misma filosofía y respeto por el espacio, situación que le permite estar tranquilo con el manejo del lugar, sin embargo, situaciones como el calentamiento global le causan cierta preocupación ya que le gustaría que sus nietos también puedan disfrutar del lugar.

CIFRA

17 hectáreas de hábitat.

FOTOS: ALBERTO TEJERO/ESPECIALES/NT

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