Joel Rubio / Villahermosa
Con residencia otorgada por COMAR e INM, cursa segundo de primaria, aprendió a leer en español en un año; sueña con una beca Rita Cetina.
Se llama Enzo Maxwell, es de origen brasileño, tiene siete años y aunque aún no tiene la nacionalidad mexicana, él ya se siente un afromexicano. Es uno de los primeros niños migrantes con residencia legal en el país que ya cursa de manera formal la educación básica mexicana en Tabasco.
Su historia comenzó cuando la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), a través del Instituto Nacional de Migración (INM), otorgó a sus padres la residencia temporal para permanecer en México mientras se resuelve su situación migratoria. Con ese documento, Enzo pudo ser inscrito en una escuela pública del estado.
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