Esperanza que florece

Adiel Álvarez Cruz, de seis años, encontró en la jardinería una aliada para ayudar a su familia con los gastos que se generan por su enfermedad; este próximo 28 de abril estará vendiendo plantas de ornato en la Ciudad de Villahermosa

Ejido Samaria, Huimanguillo

El 02 de mayo 2020 fue el día que cambió la vida de Adiel Álvarez Cruz cuando recibió, sin duda, una de las peores noticias: tenía leucemia.

La sacudida, como si la noticia no hubiera sido suficiente fuerte, vendría después. El pequeño de solo cinco años de edad tendría que batallar con una de las más fuertes: linfoblástica aguda con células pre T.

Ante la difícil situación que se vislumbraba para su familia, Yeni Cruz Gómez, mamá del niño, hizo las gestiones pertinentes para que Adiel fuera recibido en el hospital de oncología en la ciudad de Villahermosa y dos días después de recibir el diagnóstico, el pequeño comenzaría a recibir sus quimioterapias.

Todo cambió a negro cuando una nueva noticia nada alentadora era revelada: un resultado positivo a Covid en el cuerpo de Adiel.

“Sentí que me moría cuando la oncóloga me dijo que el niño tenía Covid. Sentí que la tierra me tragó”, comenta su mamá en entrevista para Novedades de Tabasco. Afortunadamente y después de cuatro días de hospitalización, Adiel pudo volver a retomar su esquema de recuperación y continuar con las quimioterapias.

Fueron días difíciles pero también las buenas noticias volvieron a la familia y Adiel logró completar su semana 19 de quimioterapias, fecha que para quienes llevan este tratamiento es decisiva. Actualmente Adiel se encuentra en las sesiones de terapia ambulatorias en su casa, ubicada en el ejido Samaria del municipio de Huimanguillo, y recibe su quimioterapias blancas pero tiene que viajar frecuentemente a Villahermosa para llevar un registro en el hospital de su progreso en el esquema de recuperación en la enfermedad con las 185 quimioterapias que recibirá en total para limpiar su organismo de las células cancerosas.

Para ayudar en su rehabilitación mental, física y química se planeó mantener al pequeño ocupado en alguna actividad. Criado en una familia adventista dedicada al campo y al consumo autosustentable no fue difícil encausar al pequeño a una de las actividades de campo y traspatio.

La jardinería se volvió su mejor aliada y es, precisamente, esta actividad la que ha ayudado a la familia Álvarez Cruz a generar una entrada extra de dinero para pagar los gastos que se han generado para el traslado, insumos y medicinas que se requieran, además de la compra de productos específicos que deben tener en su alimentación el menor de edad.

Dalias, helechos, cosmos, petunias, catcus, begonias y coronas de cristo son algunas de las plantas que este próximo 28 de abril, Adiel estará vendiendo a las afueras del Hospital del niño en un horario de 07:00 am a 12:00 pm para quien guste adquirir sus plantas de ornato. También recibirán donación de tapitas, que su mamá dona a la Fundación Appehop o recursos de utilidad para ayudar en su lucha a madre e hijo.

La esperanza que florece en el caso de Adiel ha llegado a otros países donde es conocido: Brasil, España, Argentina, Nicaragua y hasta Tailandia se ha dado a conocer su caso y esfuerzo por salir adelante y vencer esta enfermedad.

Acerca de Cesia Ocaña

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