El Taller Básico de Braille y Lectoescritura Táctil, impartido en la biblioteca ‘José María Pino Suárez’ busca sensibilizar a la población sobre las barreras que enfrentan las personas con discapacidad visual y promover espacios más incluyentes.
Alberto Tejero
Villahermosa
En fila, con un bastón blanco en mano, un antifaz para simular la pérdida de visión y la mano apoyada en el hombro del compañero de adelante, los asistentes al ‘Taller Básico de Braille y Lectoescritura Táctil’ experimentan una realidad distinta a la propia: la de una persona con discapacidad visual.
Este ejercicio permite a los participantes desarrollar otros sentidos y comprender las dificultades que enfrentan diariamente las personas con discapacidad visual. El objetivo no solo es aprender un sistema de lectura y escritura táctil, sino también reconocer las barreras que existen en el entorno y la importancia de generar espacios más incluyentes.
El taller, impartido en la biblioteca ‘José María Pino Suárez’, está dirigido a personas con discapacidad visual, familiares, docentes, voluntarios y público en general interesado en aprender este sistema.
Las clases se desarrollan en la Sala de Braille, un espacio equipado con tecnología y recursos adaptados que permiten a los usuarios acceder a libros, equipos de escritura e impresión en este formato. Desde la lectura de clásicos de la literatura y materiales pedagógicos hasta la conversión de documentos de Word a braille, son algunas de las herramientas disponibles.
Al frente de la sala se encuentran Margarita Núñez Martín, Luz del Carmen Solís Sarabia; Luis Antonio Hernández Calzada, explicó las razones que lo llevaron a involucrarse en esta labor.
“Cuando era chico vi cómo personas que tenían limitaciones físicas o mentales eran discriminadas enormemente. Me involucré en el braille porque siento que así puedo ayudar a que las personas se pongan en el lugar de quienes viven con estas condiciones, que desarrollen empatía para ayudarlos y comprenderlos. A partir de experiencias dolorosas decidí involucrarme más en esta labor”, destacó Luis Antonio Hernández Calzada, encargado de la Sala de Braille.
Entre los asistentes también participan padres de familia que buscan conocer más sobre el sistema braille para comprender mejor la forma en que sus hijos se relacionan con el mundo. De igual manera, docentes provenientes de distintos municipios del estado se preparan para ofrecer una enseñanza más incluyente.
“Agradezco muchísimo a las personas que se toman el tiempo de impartir este tipo de talleres, porque no solo nos sensibilizan, también nos humanizan. Nos recuerdan que vivimos en una sociedad donde debemos ser empáticos y que siempre hay algo nuevo por aprender. Yo lo decía al principio: todo aquel que enseña no puede darse el lujo de dejar de aprender; es una necesidad”, expresó Elia Graciela Filigrana Montejo, docente.
De acuerdo con datos del Inegi, en Tabasco cerca del 3% de la población vive con alguna discapacidad visual, es decir, aproximadamente una de cada 34 personas. Conocer estas experiencias y comprender las barreras que enfrentan contribuye a construir entornos más accesibles e incluyentes.
CIFRA:
3% de la población vive con alguna discapacidad visual
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