Un otorrinolaringólogo explica cómo distinguir la sinusitis de un resfriado, cuáles son sus principales síntomas y por qué se debe evitar la automedicación.
Redacción
La sinusitis es una inflamación de los senos paranasales, cavidades ubicadas en los huesos de la cara que ayudan a humidificar el aire y contribuyen a la resonancia de la voz. Esta afección puede aparecer después de una infección respiratoria, aunque también puede estar relacionada con alergias, desviaciones del tabique nasal, pólipos u otras condiciones que obstruyen la salida de estas cavidades.
De acuerdo con el otorrinolaringólogo Rafael Zárate, cerca del 90% de los casos de sinusitis están precedidos por un cuadro de gripe o infección respiratoria. Sin embargo, existen otros factores que pueden favorecer la obstrucción de los senos paranasales y provocar su inflamación.
¿Cómo saber si es sinusitis y no un resfriado?
Para sospechar de sinusitis, el especialista señala que generalmente debe existir el antecedente de una infección respiratoria que haya persistido durante una o dos semanas.
Entre los principales síntomas se encuentran:
- Obstrucción nasal.
- Moco espeso de color amarillo o verde.
- Dolor en los pómulos.
- Dolor en la frente.
- Dolor detrás de los ojos.
El dolor puede intensificarse al agachar la cabeza, debido al aumento de la presión en los senos paranasales.
Otro signo característico es el cambio en la secreción nasal. A diferencia del moco transparente que suele presentarse durante un resfriado, en la sinusitis puede aparecer una secreción más espesa y con tonalidades amarillas o verdes.
¿Cómo se diagnostica la sinusitis?
El diagnóstico se realiza principalmente mediante la historia clínica y la exploración física del paciente.
En algunos casos pueden utilizarse estudios de imagen, como radiografías, para observar la presencia de moco en las cavidades. Sin embargo, el tratamiento depende de las características de cada paciente y no todos los casos requieren antibióticos o estudios bacteriológicos desde el inicio.
Por esta razón, el especialista recomienda evitar la automedicación, especialmente con antibióticos, y acudir con un médico para determinar la causa de los síntomas.
Irrigaciones nasales y otros cuidados
Entre las medidas que pueden ayudar a mantener limpias las vías respiratorias se encuentran las irrigaciones nasales con solución fisiológica y una adecuada hidratación.
El especialista recomienda que las personas sanas realicen irrigaciones nasales varias veces al día para favorecer la limpieza de la nariz y disminuir la obstrucción.
La solución fisiológica está compuesta por agua y una concentración adecuada de sal, por lo que debe utilizarse de manera apropiada para evitar irritaciones.
¿Cuándo se necesita un tratamiento especializado?
En personas con problemas crónicos, como rinitis alérgica o desviación del tabique nasal, el tratamiento puede requerir un abordaje especializado.
Cuando la obstrucción está relacionada con pólipos u otras alteraciones estructurales y persiste a pesar del tratamiento, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. En estos casos, el control de factores alérgicos también puede ser importante para evitar que el problema vuelva a presentarse.
Ante síntomas persistentes o intensos, la recomendación es acudir con un especialista para obtener un diagnóstico preciso y determinar el tratamiento adecuado.
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