Tres nuevas películas mexicanas exploran la resistencia, la migración y la amistad

Por Silvestre López Portillo V.

Campeón Gabacho. Dir. Jonás Cuarón 

Jonás no se conforma con levantar a un futuro campeón, apuesta por un personaje que no tiene nada que perder y que, justo por eso, se atreve a todo. Liborio no pide lástima ni acepta el papel que el cine suele reservarle al migrante, el de quien solo está condenado a sufrir. Responde con descaro, con humor y un lenguaje tan peculiar que se vuelve una forma de resistencia. Esa rebeldía alcanza la puesta en escena. El humor negro, el absurdo y la ruptura de la cuarta pared nos vuelven cómplices de sus provocaciones, mientras el universo sonoro de Nueva York, creado por Mateo Cuarón, da ritmo a la aventura. Su viaje del héroe no consiste en ganar un título, sino en negarse a que la vida decida por él.

“El jardín que soñamos” dir. Joaquín del Paso.

Del Paso lleva la lucha por sobrevivir a un terreno más contradictorio. Una familia haitiana trabaja en la tala clandestina de los bosques de la mariposa monarca. Busca un hogar, pero para conseguirlo debe enfrentar la terrible paradoja de destruir el lugar donde pretende echar raíces. La migración humana dialoga con la de las mariposas, mientras que el sonido se convierte en un personaje principal que hace del bosque refugio y amenaza. Una muestra de la necesidad de pertenencia y sobrevivencia que pone a las familias como las víctimas de un sistema que las explota.

“Chicas tristes” de Fernanda Tovar.

Comienza con la complicidad de dos amigas. Paula y La Maestra tienen 16 años, comparten alberca, bromas y el sueño de representar a México en una competencia de natación en Brasil. Pero una noche de fiesta Paula sufre una agresión sexual y algo cambia entre ellas. 

La directora evita mostrar la agresión y concentra su mirada en los silencios, los gestos y aquello que las protagonistas no consiguen expresar. Pero lo más interesante está en los límites de la amistad y la sororidad. ¿Hasta dónde tenemos derecho a intervenir en la vida de alguien que queremos proteger? ¿En qué momento el cariño y las buenas intenciones pueden convertirse en una forma de control? Incluso la consulta a ChatGPT para intentar comprender lo sucedido resulta reveladora. No solo expone la falta de información, también nos obliga a preguntarnos por qué una adolescente busca respuestas en una pantalla antes que en los adultos que la rodean. Tovar plantea así una contradicción profundamente humana. Querer ayudar no significa necesariamente saber acompañar, y a veces, en nuestro afán de proteger a quienes amamos, terminamos olvidando lo más importante, escucharlos.

Tres películas, tres maneras de resistir.

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