Vida Bienestar: Hablemos de la postura

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Todas las partes de nuestro cuerpo están relacionadas entre sí y juntas guardan un equilibrio perfecto que el movimiento y la fuerza de la gravedad tienden a alterar. Este equilibrio o falta de él, tiene un efecto directo sobre el funcionamiento de los músculos que influyen en la circulación sanguínea y, por lo tanto, en el suministro de oxígeno a cada célula de los órganos internos.

Una mala postura nos impide respirar de manera adecuada, ya que un cuerpo encorvado impide la expansión completa del tórax y del diafragma. Asimismo, la postura es muy importante para la circulación y el manejo de la energía. Podemos comparar nuestro cuerpo con una manguera, si la manguera está doblada, torcida o enroscada, el agua tardará más tiempo en llegar al extremo y, si la presión es baja, es probable que al final sólo obtengamos unas cuantas gotas. En cambio, si colocamos la manguera de forma que el agua circule libremente, obtendremos un buen chorro incluso con poca presión. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo: Si tenemos la espalda encorvada, los hombros caídos y la cadera demasiado proyectada hacia adelante o hacia atrás, será más difícil que nuestra energía circule adecuadamente. La energía que no circula se acumula en los músculos y en los órganos internos, produciendo dolor, tensión y otros padecimientos que con el paso del tiempo pueden generar enfermedades más complicadas.

Dado que los principales chakras o centros de almacenamiento energético del cuerpo se encuentran a lo largo de la columna vertebral y que ésta es el eje de nuestra estructura corporal, es muy importante mantenerla alineada. De esta manera permitimos que nuestra energía circule libremente y satisfaga las necesidades energéticas de los órganos y glándulas de nuestro cuerpo. Muchas personas tratan de corregir su mala postura forzándose a echar los hombros hacia atrás y estirando el cuello hacia arriba. También existen diferentes arneses o tirantes para enderezar la espalda. Sin embargo, es mejor buscar otras opciones, como puede ser el ejercicio. La mejor forma de corregir la postura es hacerlo gradualmente y de manera natural.

Aquí les dejo un ejercicio sencillo que les ayudará a lograr ese objetivo:

1. Ponte de pie, descalzo, con los pies ligeramente separados. Observa que cada una de las partes (los cinco dedos, el talón, el borde exterior y los huesos que se encuentran justo detrás del dedo gordo y del meñique), estén en contacto con el suelo. Para ello es necesario que tus pies estén perfectamente relajados, hazlo sobre un mat o tapete, no lo hagas directo en el piso, el cual puede estar frío.

2. Recorre mentalmente tu cuerpo, comenzando por los pies. Observa que tus tendones de Aquiles no estén tensos. Eso indicaría que estás demasiado inclinado hacia adelante o hacia atrás. Tus rodillas deberán estar rectas, pero no trabadas.

3. Siente tus caderas, si percibes alguna tensión, quizás estés apoyando de más en una pierna que en la otra, reparte tu peso entre ambas piernas.

4. Percibe tu coxis, relájalo aflojando los músculos que lo rodean. Deja que caiga por su propio peso. Sentirás cómo se proyecta ligeramente hacia adelante, enderezando la curva de la base de tu espalda. Es importante que no ejerzas ninguna fuerza para empujar el coxis, pues estarías generando tensión en lugar de aliviarla. Recuerda que el proceso debe ser gradual y natural.

5. Revisa tus hombros ¿Están alineados con las caderas? Si no es así, alínealos. Relaja cualquier tensión que percibas. Deja que los brazos caigan libremente en tus costados.

6. Relaja el cuello y retrae ligeramente la barbilla. Siente como si estuvieras suspendido de un hilo que sale de tu coronilla. Sabrás que estás haciéndolo bien cuando sientas que tu estructura pende de este hilo imaginario y que tu coxis es atraído hacia el suelo por la fuerza de la gravedad, todo ello sin sentir ningún tipo de tensión.

Puedes poner en práctica este sencillo ejercicio en cualquier lugar que te encuentres, como por ejemplo, mientas estás parado esperando en una fila del banco. Si pasas sentado varias horas, es conveniente que aprendas a sentarte correctamente. La mejor forma es sentarse apoyando ambos huesos de la cadera sobre el asiento, sin reclinarse demasiado en la espalda, hay que recordar que, al sentarnos, es la pelvis y no la espalda la que debe cargar la mayor parte de nuestro cuerpo.

“La correcta alineación y postura sólo será posible cuando el mecanismo completo de funcionamiento del cuerpo esté bajo control”

Gracias por leerme.

LAURA ROSADO/. LA VIDA ES HOY. Instagram: laurarosado.vidabienesta

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